"LA FELICIDAD ABSOLUTA NO EXISTE, Y UNO ESCRIBE JUSTAMENTE POR ESO"

jueves, 9 de septiembre de 2010

EL CRIMEN DEL DESVÁN. Enrique Anderson Imbert.



El detective Hackett golpeó ansiosamente en la puerta del chalet de Sir Eugen.
¡Quizá, llegara tarde! ¡Quizá, ya lo hubieran asesinado!
Cuando al fin el criado abrió, Hackett se precipitó adentro, a gritos, Acudieron,
de diferentes lados, una anciana – Lady Malver, evidentemente -, un joven de ojos
saltones y un caballero que parecía estar siempre sonriéndose.
- ¿Dónde está Sir Eugen? ¡Pronto, pronto! ¡Es cuestión de vida o muerte!
- En el desván, revelando sus fotografías – atinó a decir el criado.
Todos se lanzaron escaleras arriba: los hombres, saltando los escalones de
dos en dos Lady Malver, lentamente, como una oruga.
La puerta del desván estaba cerrada. Golpearon.
- ¡Sir Eugen, Sir Eugen ¡ ¿Está usted ahí?
Oyeron del otro lado una voz temblorosa, angustiada:
-¡Ah, vengan por favor!
Hacket hizo fuerza con el picaporte, pero le habían echado llave.
- ¡Abra, Sir Eugen!
Lady Malver ya estaba allí, sin aliento:
-¡Eugen!- dijo, apenas.
Oyeron por el lado de adentro, el girar del cerrojo; después algo como
un resuello, el ruido de un cuerpo que se desplomaba…Y un silencio.
[…] En eso, descubrieron en el centro (¡parecía el carozo de un fruto!)
a Sir Eugenm tendido de bruces. Alguien encendió una luz blanca. A Sir Eugen, le
estaba creciendo un puñal en las espaldas, como un ala pequeñita.
Hackett inspeccionó la habitación. No había salidas. Era un mundo
hermético como un durazno con el cadáver adentro, en el medio. Percutió el suelo, las
paredes; estudió la posición del difunto, del arma…
Al cabo de un rato, fue hacia la puerta, la cerró, se guardó la llave y empuñó el
revólver.
-El asesino – dijo mirando a todos, uno por uno – está aquí. El asesino
aprovechó la atropellada en la oscuridad para apuñalar a Sir Eugen.
Hubo protestas.
Hackett contestó todas, descartando imposibilidades. La muerte era reciente.
Asesinato y no suicidio. No había escape, ni siquiera para un mono tití. Tampoco
pudieron arrojarle el puñal de lejos. La habitación no tenía mecanismos.
La anciana, desencajada, propuso tímidamente.
-¿Y si fuera algo sobrenatural? No sé… Esas horribles placas fotográficas, allí
debajo de la luz roja… […] Tal vez, al encender la luz blanca, esas placas se han
llevado el secreto...Tal vez, se han llevado al criminal mismo… Digo yo… Algún
asesino sobrenatural.
-¿Sobrenatural? - comentó sardónicamente el detective - ¡No hay nada
sobrenatural!
Entonces, al oír ese: “¡No hay nada sobrenatural!”, todos, la misma Lady
Malver y aun el cadáver, rompieron a reír como una fuente de chorros. Una carcajada
a coro, simultánea, una sola carcajada reída por las seis bocas en un único temblor de
ritmos acordados. Sin dejar de reír, las figuras de Hackett, Sir Eugen, Lady Malver, el
criado, el joven de los ojos saltones y el caballero de la boca sonreidora se fueron
encogiendo, se fueron consumiendo como seis pálidas llamas. Después los
personajes se acercaron por el aire con la determinación de los fuegos fatuos y
fundieron en una sola transparencia; y desde dentro de esa masa, se rehizo la forma
original del duende. Era el duende de la casa, el duende aficionado a novelas
policiales.

Libre, invisible, aéreo, licencioso, fraudulento, embrollador, el duende atravesó
el muro del desván cerrado, bajó por las escaleras de la mansión solitaria y fue a
buscar en los estantes, otra novela de detectives. ¡Cómo le divertían esos fatídicos
juegos sin azar que escribían los hombres! Especialmente, le divertía protagonizar todos los papeles.

6 comentarios:

  1. Que metodos utiliza el detective para resolver el crimen?

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  2. Cuales son los sustantivos abstractos?
    Cuales son los sustantivos colectivos?

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  3. Cuales son los sustantivos abstractos?
    Cuales son los sustantivos colectivos?

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